Miles de trabajadores de la salud, pacientes, jubilados y colectivos vinculados a la discapacidad se movilizaron en distintos puntos del país para reclamar por la crisis que atraviesa el sistema sanitario público. La principal concentración se realizó en la Ciudad de Buenos Aires, donde columnas de hospitales y centros de salud marcharon hacia Plaza de Mayo en el marco de la Marcha Federal de la Salud, marcada por fuertes denuncias de desfinanciamiento, falta de medicamentos y colapso en la atención.
Con guardapolvos blancos, carteles y testimonios cargados de angustia, profesionales y pacientes describieron una situación crítica en hospitales y salitas. “No damos analgésicos, no hay antibióticos, no hay medicación. Hay días que solamente tengo mis manos”, expresó Irene, enfermera de González Catán, reflejando una realidad que, según los manifestantes, se repite en distintos puntos del país.
Entre los principales reclamos se destacó el recorte presupuestario aplicado al área de salud desde el inicio de la gestión de Javier Milei, además del vaciamiento de programas como Remediar, históricamente destinado a garantizar medicamentos esenciales gratuitos. Trabajadores del sector denunciaron que el programa pasó de cubrir decenas de medicamentos básicos a entregar apenas unos pocos tratamientos.
La protesta también puso el foco en el aumento de la demanda hospitalaria producto de la pérdida de cobertura médica. Según los datos difundidos durante la movilización, más de 742 mil personas dejaron de tener obra social o prepaga y comenzaron a depender exclusivamente del sistema público. Médicos y enfermeros advirtieron que las guardias se encuentran saturadas y que muchas familias no pueden afrontar el costo de tratamientos o medicamentos.
El deterioro impacta además en áreas sensibles como salud mental, discapacidad, tuberculosis, VIH y sífilis. Profesionales denunciaron falta de preservativos, dificultades para acceder a medicación de alto costo y el cierre o debilitamiento de programas nacionales. También señalaron que el incremento de enfermedades asociadas a la pobreza y la mala alimentación agrava todavía más el panorama sanitario.
Las organizaciones de discapacidad participaron masivamente de la marcha y alertaron sobre el retroceso en derechos y prestaciones. Familias y acompañantes terapéuticos denunciaron recortes, atrasos salariales y dificultades para sostener tratamientos y traslados esenciales para pacientes con discapacidad.
Durante la lectura del documento final, referentes del Foro por el Derecho a la Salud afirmaron que el ajuste ya no representa únicamente una discusión económica, sino una problemática social que impacta directamente en la calidad de vida de millones de personas. La consigna que atravesó toda la jornada fue clara: defender el acceso universal a la salud pública frente a un escenario de creciente precarización y falta de recursos.