
La industria riojana atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La apertura indiscriminada de importaciones y la reducción de aranceles dispuesta por el Gobierno nacional encendieron las alarmas en el sector productivo, que denuncia una competencia desleal con productos extranjeros y una preocupante pérdida de fuentes laborales.
Según datos de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), más de 400 trabajadores ya fueron despedidos en el parque industrial provincial, en un proceso que su vicepresidente, Juan Carlos Serrano, describió como “una pérdida de empleo por goteo, que semana a semana achica las plantas industriales”. El dirigente advirtió que las políticas económicas actuales están dejando en desventaja a las empresas nacionales frente a las extranjeras. “En Argentina bajamos los aranceles para que vengan a competir con nuestros productos, mientras que en países como Estados Unidos o Alemania la industria se protege, no se abandona”, sostuvo con firmeza.
El impacto no solo se refleja en los despidos, sino también en la caída del consumo interno, que paraliza la actividad fabril. “Las empresas no despiden por gusto, sino por falta de trabajo. No hay ventas, los costos suben y sostener la estructura se vuelve imposible”, lamentó Serrano.
El rubro textil es uno de los más golpeados. Los empresarios señalan que resulta imposible competir con países vecinos como Paraguay, donde la carga impositiva es mucho menor. “Acá un industrial paga casi un 50% en impuestos, sin que eso se traduzca en beneficios para los trabajadores”, denunció.
A este escenario se suma la incertidumbre en la agroindustria, otro de los pilares productivos de la provincia. Serrano alertó que muchos productores siembran sin saber si podrán cubrir los costos ni a qué precio venderán su producción. “El modelo actual no prioriza la industria nacional ni el trabajo argentino”, enfatizó.
Con fábricas reduciendo personal y una economía sin señales de recuperación, el panorama para fin de año es desalentador. Sin embargo, el sector mantiene la esperanza de sostener su compromiso con los trabajadores y cumplir con las obligaciones básicas. “El trabajo industrial transforma vidas —concluyó Serrano—. Y hoy, más que nunca, hay que defenderlo”.