La investigación por el fallecimiento de una madre y su hijo en la localidad riojana de Anillaco llegó a una conclusión definitiva luego de conocerse los resultados de las autopsias practicadas sobre ambos cuerpos. Los estudios forenses determinaron que tanto Dora Casas de Sánchez, de 87 años, como su hijo Antonio Manuel Sánchez, de 68, murieron por causas naturales, específicamente a raíz de una falla cardíaca aguda, descartándose por completo la participación de terceros o la existencia de un hecho delictivo.
El caso había generado una profunda conmoción entre los vecinos de la comunidad debido a las circunstancias en las que ambos fueron encontrados. La prolongada ausencia de contacto con la familia despertó la preocupación de personas cercanas, hasta que un vecino decidió alertar a las autoridades tras percibir un fuerte olor proveniente de la vivienda. A partir de ese llamado, efectivos policiales ingresaron al domicilio y encontraron sin vida a los dos residentes, dando inicio a una investigación para determinar las causas del hecho.
La jueza Sandra Molina, a cargo de la causa, informó oficialmente que todas las pericias realizadas permitieron reconstruir con claridad lo sucedido. Los especialistas no detectaron signos de violencia, heridas, desorden en el inmueble ni indicios de ingresos forzados que hicieran sospechar la intervención de otra persona. Estos elementos permitieron descartar desde un primer momento la posibilidad de un ataque o un episodio criminal.
Asimismo, los estudios técnicos también eliminaron otra de las hipótesis que inicialmente había sido considerada durante la investigación: una posible intoxicación por monóxido de carbono. Los análisis efectuados por los peritos confirmaron que ninguno de los fallecimientos estuvo relacionado con ese tipo de incidente, consolidando la conclusión de que ambos decesos obedecieron exclusivamente a causas naturales.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, Antonio Manuel Sánchez habría fallecido primero como consecuencia de la falla cardíaca aguda. Posteriormente, su madre, quien padecía serios problemas de movilidad y permanecía postrada, quedó imposibilitada de solicitar ayuda o recibir asistencia. Su cuerpo fue encontrado en el espacio ubicado entre la cama y un placard, lo que hace presumir que intentó desplazarse en busca de auxilio tras advertir que su hijo no respondía.
Los informes forenses establecieron además que ambos llevaban entre quince y veinte días fallecidos al momento del hallazgo, lo que explica el estado en que fueron encontrados y la demora en descubrir la tragedia. La ausencia de familiares cercanos o visitas frecuentes permitió que la situación permaneciera inadvertida durante varias semanas hasta la intervención del vecino que dio aviso a las autoridades.
Durante los días posteriores al hallazgo también comenzaron a difundirse diversas versiones en redes sociales que generaron preocupación e incertidumbre entre la población. Algunas publicaciones afirmaban que las mascotas de la familia habían provocado daños sobre los cuerpos durante el tiempo que permanecieron dentro de la vivienda.
Frente a esos rumores, la jueza Molina fue contundente al desmentir esa información. Explicó que las pericias realizadas confirmaron que los perros permanecieron en el domicilio junto a sus dueños durante todo ese período y que en ningún momento ocasionaron lesiones ni alteraciones sobre los cuerpos. Por el contrario, señaló que los animales permanecieron en el lugar hasta el momento en que ingresó el personal policial.
Con la difusión de los resultados de la autopsia y de las pericias complementarias, la Justicia dio por esclarecido el caso, llevando tranquilidad a la comunidad de Anillaco y poniendo fin a las especulaciones que surgieron durante los primeros días de la investigación. Las conclusiones oficiales confirman que la muerte de madre e hijo respondió exclusivamente a causas naturales y que no existió ningún elemento que permita vincular el hecho con un delito o con la intervención de terceros.