La ronda que no se detiene: Madres de Plaza de Mayo y un reclamo que vuelve a resonar

Como sucede desde hace más de cuatro décadas, cada jueves a las 15:30 la Plaza de Mayo volvió a convertirse en escenario de memoria, reclamo y persistencia. Las Madres de Plaza de Mayo realizaron una nueva ronda alrededor de la Pirámide, reafirmando el pedido histórico de justicia por sus hijos y familiares desaparecidos. En esta ocasión, la convocatoria sumó una demanda puntual: la libertad de la dirigente social jujeña Milagro Sala, al cumplirse diez años de su detención.

La jornada estuvo marcada por un calor intenso que, con el correr de los minutos, comenzó a ceder ante la llegada de nubes grises que cubrieron el cielo y los tradicionales pañuelos blancos. Aun así, la ronda comenzó puntualmente, fiel a una liturgia que se repite sin interrupciones. Al frente de la caminata avanzó Carmen Arias, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, acompañada por Josefa “Pina” de Fiore, quien, pese a las dificultades físicas y desplazándose en silla de ruedas, volvió a decir presente.

Detrás de ellas, militantes y acompañantes entonaron consignas que mezclaron historia y coyuntura. Los cánticos clásicos, que evocan la lucha de las Madres y los ideales de los desaparecidos, se combinaron con expresiones de repudio a la situación judicial de Milagro Sala y pedidos concretos por su liberación. Más atrás, un grupo sostuvo el ritual del nombramiento de cada persona desaparecida, seguido del grito colectivo de “presente”, un acto que, con el paso del tiempo, continúa conmoviendo incluso a turistas que se acercan curiosos, registran imágenes y preguntan por el significado de la ronda.

Durante la movilización, Arias expresó con firmeza su rechazo a la detención de la dirigente jujeña, a la que definió como un atropello del poder. Remarcó que se trata de una mujer que luchó por los sectores más postergados y cuestionó que, aun atravesando problemas de salud, no se haya avanzado en su liberación. En ese sentido, sostuvo que estas situaciones buscan disciplinar a quienes piensan distinto y recordó que estrategias similares se intentaron aplicar contra las propias Madres en los años más duros.

El médico sanitarista Jorge Rachid, presente en la plaza, brindó precisiones sobre el estado de salud de Milagro Sala y señaló la necesidad de resguardar su integridad. Explicó que en los últimos días hubo intentos de trasladarla desde la provincia de Buenos Aires, acciones que fueron frenadas por autoridades sanitarias y judiciales.

Desde la organización Tupac Amaru, distintas referentes coincidieron en señalar que la detención de Sala es arbitraria y responde a una persecución política y social. Destacaron las obras realizadas por la organización, como la construcción de miles de viviendas, espacios deportivos y recreativos, y el impacto que esas políticas tuvieron en comunidades históricamente relegadas.

El testimonio de Nélida Rojas, dirigente social que también sufrió persecución judicial y detención, aportó una mirada emotiva. A pesar de las agresiones y el encarcelamiento, aseguró que las imágenes de barrios construidos y familias habitando viviendas dignas confirman que el camino elegido fue el correcto. Para ella y para muchas de las personas presentes, la obra realizada no fue un relato, sino una realidad tangible.

La ronda concluyó como comenzó: con pasos lentos, pañuelos en alto y un mensaje claro. El reclamo por memoria, verdad y justicia sigue vigente, y la situación de Milagro Sala se suma hoy a una larga lista de demandas que encuentran, cada jueves, su voz colectiva en el corazón de la Plaza de Mayo.

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