La investigación por la represión ocurrida durante una marcha de jubilados en Buenos Aires sumó un nuevo elemento que podría cambiar el rumbo del caso. Un análisis de imágenes permitió cuestionar la identificación inicial del policía que habría efectuado el disparo que impactó en el ojo de Rodrigo Troncoso, uno de los manifestantes heridos durante la movilización del 12 de marzo de 2025.
Troncoso había resultado gravemente lesionado durante el operativo desplegado por las fuerzas de seguridad. Aquella jornada también terminó con otros heridos, entre ellos el fotógrafo Pablo Grillo, quien recibió un impacto durante la represión y cuyo caso generó una fuerte conmoción pública.
En un primer momento, una pericia realizada sobre imágenes de cámaras ubicadas en las avenidas Rivadavia y Entre Ríos había señalado como presunto autor material del disparo a un efectivo de la Policía Federal identificado con las iniciales L. L. Núñez.
Sin embargo, la aparición de un nuevo video aportado por un fotoperiodista abrió una nueva línea de investigación. Las imágenes muestran el momento del disparo desde una perspectiva frontal y, además, cuentan con sonido ambiente. A partir de ese registro, una organización dedicada al seguimiento de la actuación policial sostuvo que el agente señalado inicialmente habría estado efectivamente involucrado en el operativo, pero que no habría sido quien realizó el disparo que alcanzó a Troncoso.
La reconstrucción se concentra en un segundo efectivo ubicado apenas a unos centímetros de Núñez. En el video, según el análisis realizado, el arma que había sido asociada inicialmente con el disparo no presenta humo ni fogonazo en el instante en que Troncoso gira el cuerpo. En cambio, el destello y la acción compatible con el disparo aparecerían en el arma del agente situado junto a él.
A ese efectivo se lo denominó provisoriamente “Tirador PFA B”, debido a que no puede observarse una identificación visible en su uniforme. Sin embargo, las imágenes permitirían reconocer su rostro, un elemento que podría ser determinante para avanzar en la investigación.
El análisis también sostiene que entre Núñez y el segundo agente se produjeron diez disparos en menos de dos minutos. Además, señala que el jefe del operativo en la calle, Gerardo Perillo Scampini, se encontraba presente durante la secuencia y habría impartido órdenes a los efectivos.
La nueva reconstrucción fue incorporada a la causa judicial a través de la representación legal de Troncoso. De esta manera, las imágenes podrían complementar y eventualmente modificar las conclusiones alcanzadas en una primera etapa de la investigación.
El caso vuelve a poner el foco sobre la utilización de armas durante los operativos de seguridad y sobre la importancia de contar con registros audiovisuales para reconstruir episodios de violencia ocurridos durante manifestaciones.
Mientras la Justicia analiza las nuevas pruebas, el interrogante central permanece abierto: ¿quién efectuó realmente el disparo que hirió a Rodrigo Troncoso?
La respuesta dependerá ahora del análisis integral de las imágenes, las pericias y los testimonios incorporados al expediente. Para las organizaciones que siguen estos casos, registrar lo ocurrido, conservar las imágenes y aportar material a la Justicia puede resultar fundamental para determinar responsabilidades y evitar que hechos de violencia institucional queden sin esclarecer.