
El incendio forestal que afecta la Sierra de Guanchín, en el departamento Chilecito, continúa generando una profunda preocupación debido a la magnitud del avance de las llamas y a las difíciles condiciones climáticas que complican el trabajo de los equipos de emergencia. El fuego ya consumió alrededor de 900 hectáreas de vegetación nativa y mantiene en máxima alerta a bomberos, brigadistas y organismos provinciales que trabajan sin descanso para evitar que el siniestro alcance zonas habitadas y puestos rurales.
Las intensas ráfagas de viento, que por momentos llegan a los 80 kilómetros por hora, representan el principal obstáculo para controlar el incendio. Estas condiciones provocan cambios permanentes en el comportamiento del fuego, dificultando la planificación de las tareas y obligando a los equipos a modificar constantemente sus estrategias de combate.
El operativo tiene como prioridad proteger a las familias que habitan en puestos rurales cercanos a Villa Elisa y La Ensenada, además de impedir que las llamas avancen hacia la localidad de Guanchín. Paralelamente, los rescatistas trabajan para resguardar animales y minimizar los riesgos para el personal que participa en las tareas de control del incendio.
La situación se vuelve aún más compleja debido a la geografía del lugar. El frente de fuego ya superó los 2.800 metros sobre el nivel del mar, en una zona montañosa de difícil acceso donde gran parte de las labores deben realizarse de manera manual. Los brigadistas ascienden por senderos escarpados transportando herramientas, mochilas y el equipamiento indispensable para intentar contener el avance de las llamas. La imposibilidad de trasladar grandes cantidades de agua convierte cada intervención en un enorme desafío físico.
A esto se suma otro inconveniente importante: las condiciones meteorológicas impiden el trabajo de los aviones hidrantes. La intensidad del viento hace demasiado riesgosa cualquier operación aérea, por lo que el combate del incendio depende exclusivamente del esfuerzo desplegado desde tierra.
En total, más de sesenta personas participan del operativo. El trabajo reúne a Bomberos Voluntarios de Chilecito, Brigadas Forestales, Defensa Civil, personal sanitario y dotaciones de refuerzo enviadas desde la ciudad de La Rioja a través de la Federación Riojana de Bomberos. Todos coordinan acciones para intentar contener el perímetro del incendio y evitar que continúe expandiéndose hacia nuevas áreas.
Mientras tanto, una espesa columna de humo se extiende sobre distintos sectores de la sierra y otra comenzó a afectar directamente a la ciudad de Chilecito, donde vecinos reportaron una importante caída de cenizas. Ante esta situación, las autoridades solicitaron a la población evitar circular por la zona de Guanchín y por la Cuesta de Santa Florentina, con el objetivo de facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia y reducir riesgos para quienes transiten por esos sectores.
En cuanto al origen del incendio, una de las principales hipótesis apunta a una posible negligencia humana. De acuerdo con testimonios de puesteros de la zona, durante la jornada previa se registró una importante concurrencia de visitantes y algunos de ellos habrían encendido fuego para cocinar sin asegurarse de extinguirlo completamente antes de retirarse. Esa posibilidad es materia de investigación y, de confirmarse, volvería a poner de manifiesto la importancia de extremar los cuidados en áreas naturales, especialmente durante períodos de condiciones climáticas adversas.
Más allá de las causas, el impacto ambiental ya es significativo. La pérdida de cientos de hectáreas de vegetación nativa representa un duro golpe para el ecosistema de la Sierra de Guanchín y anticipa consecuencias que podrían extenderse durante años.
Mientras continúan los trabajos para controlar el incendio, la prioridad sigue siendo proteger a las comunidades cercanas, preservar la vida del personal que combate el fuego y evitar que las llamas sigan avanzando sobre uno de los paisajes naturales más emblemáticos del oeste riojano.