
La actividad vitivinícola riojana atraviesa momentos de fuerte incertidumbre y una nueva señal de alarma se encendió en el departamento Famatina tras confirmarse el cierre de Viña Famatina, una empresa con años de trayectoria en la producción regional. La decisión impacta de manera directa en 17 trabajadores y vuelve a poner en evidencia las dificultades que enfrenta uno de los sectores productivos más importantes de la provincia.
La noticia fue confirmada por el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA), cuyos representantes señalaron que la empresa comunicó oficialmente la imposibilidad de continuar sosteniendo la actividad productiva. La determinación sorprendió tanto a los trabajadores como al gremio, ya que se trataba de un establecimiento que contaba con infraestructura desarrollada y que, hasta hace poco tiempo, mostraba signos de estabilidad.
Según explicaron desde la organización sindical, la finca disponía de importantes instalaciones destinadas tanto a la producción como al bienestar de quienes desempeñaban sus tareas en el lugar. Por esa razón, el anuncio del cierre generó desconcierto y preocupación entre quienes dependen de esta fuente laboral para sostener a sus familias.
La situación adquiere una dimensión aún más sensible al considerar la trayectoria de muchos de los empleados afectados. Algunos trabajadores acumulan más de dos décadas de servicio e incluso existen casos de personas que dedicaron entre 25 y 30 años de su vida laboral a la empresa. Para ellos, la noticia representa un duro golpe, no solo desde el punto de vista económico, sino también emocional, debido al fuerte vínculo construido con el establecimiento a lo largo de los años.
Ante este escenario, el gremio inició conversaciones con los responsables de la firma para buscar alternativas que permitan contener a los trabajadores mientras se define el futuro de la empresa. Como resultado de esas gestiones, se alcanzó un acuerdo transitorio que garantizará durante los próximos tres meses el pago de una remuneración equivalente a media jornada laboral. La medida busca brindar un alivio económico temporal mientras avanzan las negociaciones relacionadas con una posible venta del establecimiento.
La expectativa tanto de los trabajadores como del sindicato está puesta en que aparezca un nuevo inversor dispuesto a continuar con la actividad productiva y preservar las fuentes laborales. De concretarse esa posibilidad, podría evitarse la pérdida definitiva de empleos y mantenerse en funcionamiento una unidad productiva de relevancia para la región.
Sin embargo, el caso de Viña Famatina no parece ser un hecho aislado. Desde el sector advierten que numerosas fincas atraviesan dificultades económicas derivadas del aumento de costos, la disminución de la rentabilidad y las complicaciones que enfrenta la actividad vitivinícola en general. Incluso, algunas explotaciones decidieron suspender tareas esenciales como la poda, una labor clave para garantizar la producción de las próximas temporadas.
Esta situación genera preocupación entre productores, trabajadores y empresarios, ya que podría afectar la capacidad productiva futura y comprometer más puestos de trabajo. Mientras tanto, el cierre de Viña Famatina se convierte en un símbolo de los desafíos que enfrenta actualmente la vitivinicultura riojana, una actividad que históricamente ha sido motor de empleo, desarrollo y crecimiento para numerosas comunidades del interior provincial.