
El Congreso Nacional atraviesa días de alta intensidad política con el inicio del debate del Presupuesto 2026 y el tratamiento de la reforma laboral, dos iniciativas centrales del gobierno de Javier Milei que ya generan fuertes tensiones entre el oficialismo y la oposición. En la Cámara de Diputados, el oficialismo logró imponer su estrategia para el tratamiento del Presupuesto, al conseguir que la votación se realice por capítulos y no artículo por artículo, como reclamaban distintos bloques opositores. Esta modalidad limita el debate en particular y reduce la posibilidad de discutir de manera puntual decisiones sensibles, como la derogación de leyes vinculadas a la Emergencia en Discapacidad o al Financiamiento Universitario.
Mientras tanto, en el Senado, la reforma laboral comenzó a debatirse en la Comisión de Trabajo y Previsión, marcando otro frente de discusión que promete extenderse y escalar en intensidad. Se trata de un proyecto clave para la administración libertaria, ya que propone modificaciones profundas en el esquema laboral argentino, con impacto directo en derechos, relaciones de trabajo y organización sindical.
La jornada en la Cámara Alta estuvo marcada desde temprano por un fuerte cruce político. El senador formoseño José Mayans protagonizó un tenso intercambio con la senadora Patricia Bullrich, exministra y actual referente de La Libertad Avanza. El conflicto se desató antes del inicio formal del debate, cuando Mayans cuestionó duramente la conformación de las comisiones y denunció irregularidades en el procedimiento. Según expresó, el proyecto “nace torcido desde el inicio”, y advirtió que el modo en que el oficialismo impulsa la reforma podría derivar en una judicialización del proceso.
El legislador peronista remarcó que la iniciativa promovida por el Ejecutivo modifica de manera estructural el sistema laboral del país y sostuvo que se están vulnerando tanto el reglamento interno del Senado como principios constitucionales. En ese contexto, apuntó directamente contra Bullrich, a quien responsabilizó por el rumbo del tratamiento parlamentario.
La respuesta no tardó en llegar. Bullrich, visiblemente molesta, instó a avanzar con el temario previsto y pidió dar inicio formal a la discusión en comisión. El clima se volvió aún más tenso cuando Mayans se ubicó a su lado y elevó el tono de sus reclamos, acusando al oficialismo de actuar de manera arbitraria. Frente a esta situación, la senadora convocó a viva voz a la Comisión de Trabajo para comenzar el debate del proyecto de reforma laboral, mientras otros legisladores intentaban ordenar la escena.
Así, entre cruces verbales, cuestionamientos reglamentarios y estrategias parlamentarias enfrentadas, el Congreso se consolida como el principal escenario donde se dirime el alcance del ajuste impulsado por el gobierno nacional. Un debate que recién comienza, pero que ya anticipa semanas decisivas y un alto nivel de confrontación política.