
En la Casa Rosada comenzaron a acelerarse las conversaciones políticas con la mirada puesta en las sesiones extraordinarias previstas para febrero, donde la reforma laboral aparece como el eje central del debate. El oficialismo se mueve con urgencia, consciente de que el tratamiento del proyecto exigirá acuerdos amplios en un escenario legislativo complejo y atravesado por fuertes tensiones.
En ese marco, distintas figuras del Gobierno nacional desplegaron una intensa agenda política. Desde la ciudad de Mar del Plata, la senadora Patricia Bullrich afirmó que la iniciativa de “modernización” laboral está abierta al análisis de otros sectores políticos y sociales, al tiempo que subrayó la necesidad de construir consensos. Sin embargo, dejó en claro que el Ejecutivo no está dispuesto a aceptar cambios que, según su mirada, diluyan el espíritu de la reforma. Para Bullrich, el objetivo es evitar discusiones extensas que concluyan sin modificaciones sustanciales y sostuvo que el proyecto busca dar previsibilidad al sistema laboral, especialmente en lo referido a indemnizaciones y litigiosidad empresarial.
Mientras tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa con una gira por distintas provincias para sumar respaldos entre los gobernadores. En Chaco, junto al mandatario provincial Leandro Zdero, remarcó la importancia de avanzar con la reforma y sostuvo que su implementación podría dinamizar sectores estratégicos como la energía, la minería, el agro y la industria del conocimiento. Zdero, alineado con el Gobierno nacional, coincidió en la necesidad de dejar atrás modelos anteriores y acompañar un cambio que, según expresó, permita avanzar hacia el equilibrio fiscal y la reducción del riesgo país.
La agenda de Santilli incluye además reuniones clave en Buenos Aires y nuevas visitas a provincias como Chubut y Mendoza, en una estrategia que busca consolidar apoyos antes del inicio del debate parlamentario. Paralelamente, este viernes se realizará una reunión de la mesa política en Casa Rosada, encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Del encuentro participarán referentes centrales del oficialismo y el tema excluyente será la reforma laboral. No se descarta la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien delegó en Bullrich la coordinación política del proyecto en el Congreso.
Aunque aún no se oficializó la convocatoria a sesiones extraordinarias ni el temario completo, se prevé que febrero esté marcado por debates intensos. Además de la reforma laboral, figuran otras iniciativas pendientes como la reforma penal, la Ley de Compromiso Nacional por la Estabilidad Fiscal y cambios en la Ley de Glaciares. La intención del oficialismo es que la reforma laboral avance en espejo entre el Senado y la Cámara de Diputados para acelerar su sanción.
En paralelo a la actividad legislativa, también hubo movimientos relevantes en el plano internacional. El asesor presidencial Santiago Caputo mantuvo una extensa reunión en Casa Rosada con el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, en un contexto regional sensible y con negociaciones económicas aún abiertas. A esto se sumaron gestos políticos orientados a reforzar el perfil internacional del Gobierno, como la reciente estrategia comunicacional del Presidente en redes sociales, que generó repercusiones y polémicas en pocas horas.
Así, entre negociaciones políticas, giras provinciales y señales hacia el exterior, el Gobierno avanza decidido a instalar la reforma laboral como uno de los debates centrales del verano político argentino.