Mientras el Senado avanzaba con la media sanción de la reforma laboral, el Gobierno nacional celebraba lo que consideraba un paso clave para su agenda legislativa. La jornada, sin embargo, estuvo atravesada por un fuerte operativo policial en las inmediaciones del Congreso y por una intensa disputa discursiva que se trasladó, minuto a minuto, a las redes sociales.
Desde la Quinta de Olivos, el presidente Javier Milei siguió de cerca el debate parlamentario. Durante toda la tarde utilizó su cuenta en la red social X para respaldar el accionar de las fuerzas de seguridad y cuestionar con dureza a la oposición. En uno de sus mensajes, calificó a sus críticos como “catadores de modales”, en defensa de la intervención policial frente a los incidentes registrados en la movilización.
En la Casa Rosada, la actividad política continuó con reuniones y negociaciones. El asesor presidencial Santiago Caputo coordinó la estrategia comunicacional digital, mientras que Eduardo “Lule” Menem mantuvo encuentros con dirigentes, entre ellos el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, en una reunión que se extendió por casi dos horas. La presencia de mandatarios provinciales reflejó que, aun en medio del optimismo oficial, las conversaciones para asegurar respaldos no estaban completamente cerradas.
Puertas adentro, en el oficialismo predominaba un clima de confianza. Antes incluso de la votación, en Balcarce 50 daban por descontado el resultado favorable y lo atribuían a un trabajo articulado de la “mesa política”. El desafío, según reconocían, será ahora recomponer y ordenar las diferencias internas que surgieron en las últimas semanas respecto de cuánto debía modificarse el texto original para garantizar apoyos.
En paralelo al debate legislativo, la estrategia digital oficialista se activó con fuerza. Desde distintos despachos se replicaron mensajes y videos que buscaban mostrar los hechos de violencia registrados en la protesta. Funcionarios y voceros sostuvieron que los incidentes no representaban una manifestación pacífica, sino acciones organizadas que justificaban la intervención policial.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, se sumó a esa línea discursiva, al igual que otros referentes del oficialismo que defendieron públicamente el operativo de seguridad. También desde el entorno de la ministra Patricia Bullrich se insistió en que “la ley y el orden” debían prevalecer frente a cualquier episodio de violencia.
Mientras tanto, dirigentes opositores cuestionaron tanto el contenido de la reforma como el accionar de las fuerzas de seguridad, y pusieron en duda el origen de algunos disturbios protagonizados por personas encapuchadas. Desde esos sectores se plantearon sospechas sobre posibles infiltraciones, aunque sin pruebas concluyentes.
Más allá de la controversia, el oficialismo celebró la media sanción como su primera gran victoria en este tramo legislativo. El proyecto ahora deberá continuar su recorrido parlamentario, en un clima político que promete seguir cargado de tensión, debate y confrontación pública.