Santilli llega a la Jefatura de Gabinete con el desafío de ordenar al Gobierno y recuperar respaldo político

El Gobierno nacional inició una nueva etapa con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, en un intento por dejar atrás la crisis política generada alrededor de su antecesor, Manuel Adorni, y mostrar una imagen de mayor diálogo con gobernadores, legisladores y sectores aliados.

La asunción de Santilli estuvo marcada por gestos políticos y por la presencia de Adorni, quien protagonizó junto al presidente Javier Milei un llamativo abrazo que expuso las tensiones internas dentro del oficialismo. Mientras la Casa Rosada busca instalar la idea de un relanzamiento de la gestión, el nuevo jefe de Gabinete enfrenta el desafío de reconstruir vínculos y conseguir acuerdos en el Congreso.

Santilli dejó en claro que su principal objetivo será trabajar para consolidar el proyecto político de Milei con la mirada puesta en una posible reelección en 2027. Para avanzar en esa estrategia, una de las prioridades del Gobierno será lograr consensos parlamentarios, especialmente en torno a la suspensión de las elecciones PASO previstas para el próximo año.

La llegada del dirigente bonaerense también refleja un cambio en la relación con las provincias. Su incorporación de funciones vinculadas al Ministerio del Interior busca fortalecer el contacto con los gobernadores, muchos de los cuales participaron de su ceremonia de asunción. Entre ellos estuvieron mandatarios de distintos espacios políticos, como Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Martín Llaryora, Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Alberto Weretilneck, entre otros.

La presencia de los gobernadores fue interpretada como una señal de expectativa frente al nuevo funcionario, especialmente porque varios habían tenido una relación distante con Adorni. Santilli, durante sus primeras gestiones, había logrado acercamientos con distintos mandatarios y buscó convertirse en un interlocutor más flexible para negociar reformas impulsadas por el Ejecutivo.

Sin embargo, detrás del cambio de nombres aparece una estructura de poder que mantiene a Karina Milei, hermana del Presidente, como una figura central en la toma de decisiones del Gobierno. Según distintos sectores políticos, su influencia fue determinante en la salida de Adorni y en la elección de Santilli como reemplazante.

El cambio ocurrió en medio de un escenario complejo para la administración nacional. La caída de imagen del Presidente en algunos sectores del electorado, las dificultades legislativas y las investigaciones que involucraron a funcionarios del Gobierno aceleraron la necesidad de una renovación política.

En ese contexto, la eliminación o suspensión de las PASO aparece como uno de los objetivos estratégicos de la Casa Rosada. Desde el oficialismo consideran que avanzar con esa modificación podría facilitar la organización electoral de cara a 2027, mientras que sectores opositores advierten que la medida podría modificar las reglas de competencia política.

Mientras Santilli busca mostrarse como un puente entre el Gobierno y los distintos actores institucionales, la conducción política continúa concentrada en el núcleo más cercano al Presidente. La nueva etapa dependerá de si el flamante jefe de Gabinete logra ampliar su margen de acción o si su rol queda limitado a gestionar acuerdos y administrar las dificultades de una administración que intenta recuperar iniciativa.

Deja una respuesta