Tensión en Diputados: la disputa entre Pichetto y los gobernadores pone en jaque a Provincias Unidas

En la Cámara de Diputados, el clima previo al recambio legislativo del 10 de diciembre se vive con una calma aparente que esconde movimientos intensos en los pasillos. Durante semanas, toda la atención estuvo puesta en las fricciones entre el PRO y La Libertad Avanza, así como en las posibles fracturas dentro del peronismo. Sin embargo, en las últimas horas emergió un frente inesperado: una fuerte interna dentro del espacio Encuentro Federal, encabezado por Miguel Ángel Pichetto, que amenaza con producir una ruptura significativa con los gobernadores de Provincias Unidas.

El conflicto se desató alrededor de un punto clave: la presidencia de la futura bancada. Según trascendió, Pichetto y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, encarnaron la disputa directa. Pullaro impulsa para ese cargo a la vicegobernadora santafesina Gisela Scaglia, quien encabezó la lista legislativa en su provincia. Del otro lado, los históricos referentes de Encuentro Federal respaldan la continuidad de Pichetto, argumentando que es quien “tiene más espalda” para conducir el bloque en un Congreso que se perfila altamente fragmentado.

La postura opuesta sostiene que Scaglia representa mejor la agenda de los gobernadores, precisamente por su rol institucional. Aunque aseguran que aún existe margen para recomponer posiciones, Pichetto ya avisó que no descarta armar su propio bloque junto con Nicolás Massot, e incluso explorar una alianza con la Coalición Cívica, que por ahora evita confirmar cualquier movimiento.

En el interior del bloque hay preocupación. Una ruptura significaría una pérdida importante de peso político en la conformación de comisiones, espacios estratégicos para cualquier fuerza legislativa. Varios diputados coinciden en que, más allá de los nombres, la discusión revela tensiones más profundas sobre la forma en que se integró el espacio de Provincias Unidas.

Mientras tanto, este flamante bloque ya comenzó a delinear sus ejes de trabajo. En su primera reunión, a la que se acercaron a saludar los gobernadores Ignacio Torres y Maximiliano Pullaro, se planteó avanzar en una agenda común. Por ahora cuentan con 17 diputados, pero aspiran a superar los 20 escaños.

Desde el Gobierno nacional siguen cada movimiento con atención. La Libertad Avanza acelera su estrategia para fortalecer su presencia en la Cámara y disputar la primacía del peronismo. En esta línea, sumará a tres radicales disidentes —Mariano Campero, Luis Picat y Federico Tournier— conocidos como los “radicales con peluca”, quienes acompañaron los vetos presidenciales en temas previsionales y universitarios. Con estas incorporaciones, el bloque libertario llegará a 91 miembros, quedando apenas a cuatro bancas de Unión por la Patria.

El peronismo, por su parte, enfrenta un retroceso tras la pérdida de dos legisladores, reduciendo su bancada de 98 a 96 integrantes. En paralelo, el oficialismo busca aprovechar esas fisuras y profundizar la dispersión del espacio opositor. Esta estrategia se apoya especialmente en el ministro del Interior, Diego Santilli, encargado de tender puentes con gobernadores clave del norte. Entre ellos, Gerardo Zamora, próximo a asumir como senador, y Raúl Jalil, quien cuenta con una bancada propia de cuatro diputados que podrían alejarse del bloque peronista.

En este complejo entramado político, el tablero legislativo se mueve pieza por pieza, anunciando un escenario cargado de tensiones, alianzas inesperadas y definiciones que marcarán el rumbo del Congreso en el nuevo ciclo político.

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