
A lo largo de los últimos días, dentro del Gobierno Nacional comenzó a crecer una fuerte preocupación por el rumbo financiero que están tomando varias provincias argentinas. El foco del debate se centra en la decisión de distintas administraciones locales —incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— de salir a buscar financiamiento en los mercados internacionales, aun cuando estas operaciones generaron cierto alivio en los indicadores económicos, como la leve mejora en el riesgo país registrada la semana pasada.
Sin embargo, puertas adentro del equipo económico, la lectura es muy distinta. Un alto funcionario expresó un marcado desacuerdo ante la inminente colocación de deuda que prepara la provincia de Santa Fe, estimada entre 700 y 1.000 millones de dólares. Cuando se le consultó si consideraba apropiado avanzar con esa operación, su respuesta fue contundente y cargada de inquietud: “Ojalá que no”.
El argumento central radica en que, según esta visión, las provincias no cuentan con la capacidad de generar divisas suficientes como para garantizar el pago de compromisos asumidos en moneda extranjera. Además, desde el Gobierno Nacional insisten en que la historia reciente demuestra que muchos distritos terminan reestructurando sus deudas, lo que alimenta la desconfianza respecto de su sostenibilidad a largo plazo.
Este debate reflotó con fuerza después de que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concretara la emisión de la Serie 13 del Bono Tango por 600 millones de dólares, a una tasa del 7,8%. Se trató de una colocación celebrada como un hito dentro de la administración local, especialmente por ubicarse entre las tasas más bajas obtenidas en su trayectoria crediticia. Incluso el presidente Javier Milei elogió públicamente la operación, destacándola como un indicio del horizonte próspero que imagina para el país.
Frente a este escenario, Santa Fe ya cuenta con la autorización para salir a los mercados globales, aunque su gobierno todavía ajusta la estrategia para concretar la operación. Si finalmente avanza, se sumaría tanto a la reciente emisión de CABA como a un noviembre marcado por un notable incremento de deuda corporativa, que alcanzó los 3.150 millones de dólares, la cifra más alta registrada en un solo mes.
En paralelo, desde el Banco Central se mantiene firme la decisión de sostener las limitaciones impuestas a ciertos actores del sistema financiero para realizar operaciones específicas. Según un funcionario del organismo, por el momento no existe intención de flexibilizar esas restricciones, que inicialmente habían sido diseñadas para altos cargos del sector y luego se extendieron a un espectro más amplio.
Así, en medio de señales económicas mixtas y un escenario político cargado de tensiones, el debate sobre la conveniencia del endeudamiento externo vuelve a ocupar un lugar central. Mientras algunas provincias avanzan confiadas en mejorar su financiamiento, desde el Gobierno Nacional la mirada es mucho más cautelosa, y advierte que las decisiones de hoy podrían convertirse en problemas mayores en el futuro.