
El regreso del presidente Javier Milei al país, tras su gira por Israel en un contexto internacional atravesado por la escalada bélica con Irán, encuentra a la escena política local marcada por tensiones crecientes. A los desafíos económicos y judiciales que atraviesa el oficialismo, se suma una interna cada vez más visible dentro del propio espacio libertario, con disputas de poder que anticipan un escenario complejo de cara al próximo año electoral.
En el corazón del Gobierno, la denominada “mesa política” refleja una puja constante entre distintos sectores. Por un lado, el grupo alineado con el asesor Santiago Caputo, y por el otro, el espacio que responde a Karina Milei, figura clave en la estructura de decisiones. Esta división no es nueva, pero se intensifica a medida que avanzan las definiciones estratégicas, especialmente en lo vinculado al armado electoral y las alianzas con gobernadores.
Mientras un sector impulsa la idea de consolidar candidaturas propias en todo el país, con fuerte influencia de dirigentes como Martín Menem y Eduardo ‘Lule’ Menem, otros insisten en la necesidad de construir consensos más amplios que permitan sostener la gobernabilidad y avanzar con reformas estructurales en el Congreso. La tensión entre estas dos miradas quedó expuesta en recientes reuniones en la Casa Rosada, donde incluso se registraron cruces entre funcionarios de peso.
Uno de esos episodios habría tenido como protagonistas al ministro de Economía, Luis Caputo, y a Karina Milei. Según trascendió, el titular de Hacienda planteó la necesidad de enviar señales políticas claras hacia los mercados, lo que implicaría reforzar acuerdos con los mandatarios provinciales en un contexto de fragilidad económica.
Pero las diferencias no se limitan a la estrategia electoral. También emergen disputas por la representación interna, especialmente desde sectores que reclaman mayor participación en las listas, luego de haber quedado relegados en instancias anteriores. Estas tensiones se trasladaron incluso al terreno digital, con cruces públicos entre dirigentes y referentes cercanos a distintos espacios del oficialismo.
En paralelo, el Gobierno intenta sostener la iniciativa política mientras enfrenta cuestionamientos judiciales que involucran a figuras clave del gabinete. La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, genera particular atención, tras la aparición de testimonios que podrían complicar su posición. En ese marco, comienzan a circular nombres de posibles reemplazantes, entre ellos Diego Santilli, Sandra Pettovello y el actual canciller Pablo Quirno.
En medio de este escenario, también se destacan movimientos en el plano internacional. La inminente reunión del mandatario con el empresario tecnológico Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, suma un nuevo capítulo a la relación entre el Gobierno y sectores de poder global vinculados al ecosistema de Silicon Valley. El interés en recursos estratégicos y energéticos del país aparece como uno de los ejes de estas vinculaciones.
Así, entre disputas internas, desafíos económicos y alianzas internacionales, el oficialismo transita un momento de definiciones clave. Con el calendario electoral en el horizonte, las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían marcar no solo el rumbo político del Gobierno, sino también su capacidad para sostener cohesión en un contexto cada vez más exigente.