El presidente Javier Milei encabezó este lunes la apertura del 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso que, lejos de los anuncios de gestión esperados, se centró en la profundización de un modelo de confrontación política y un alineamiento internacional irrestricto. Bajo una estética y un tono que evocaron las formas del trumpismo, el mandatario recurrió a un lenguaje beligerante para señalar a quienes no acompañan su proyecto como «enemigos de los argentinos», apuntando directamente a las bancadas de la oposición.
Diagnóstico de crisis y falta de propuestas
A lo largo de una hora y media de alocución, el jefe de Estado insistió en la «herencia recibida» como eje central de su narrativa, comparando los indicadores actuales con la crisis del 2001. Sin embargo, el discurso careció de anuncios concretos para paliar la compleja situación social que atraviesa el país. En su lugar, el Presidente defendió la apertura indiscriminada de importaciones, argumentando que el cierre de empresas locales y el consecuente desempleo son costos necesarios para que el consumidor acceda a bienes más baratos, sin detallar planes de contención para los sectores afectados.
En materia salarial, el mandatario se jactó de una mejora en términos de moneda extranjera, aunque los datos reales sitúan el poder adquisitivo actual muy por debajo de los registros de la última década. El único atisbo de anuncio legislativo fue la promesa de enviar paquetes de leyes mensuales a través de sus ministros para realizar reformas «estructurales», lo que podría incluir intentos de modificación constitucional y cambios integrales en los códigos Penal y Civil.
Alineamiento internacional y recursos estratégicos
Uno de los puntos más destacados fue la confirmación de una política exterior de subordinación total a los intereses de las potencias occidentales. Bajo el lema «Hagamos Argentina y América grandes nuevamente», el Presidente puso los recursos naturales estratégicos —minerales críticos, energía y capacidad agroindustrial— al servicio de una cadena de valor liderada por los Estados Unidos. Este posicionamiento busca consolidar al país como un eslabón logístico y extractivo en el extremo sur del continente.
Tensión institucional y el «show» político
La jornada no estuvo exenta de momentos de extrema tensión. El mandatario reaccionó de forma vehemente ante los reclamos de la oposición por presuntas irregularidades en organismos públicos, lanzando advertencias directas sobre el futuro judicial de figuras de la gestión anterior ante la mirada de los miembros de la Corte Suprema presentes.
El evento concluyó con una fuerte custodia policial en calles prácticamente vacías de apoyo popular, contrastando con el entusiasmo de la militancia oficialista dentro del recinto. La jornada cerró con una cena en la Quinta de Olivos para legisladores aliados, de la cual se ausentó la vicepresidenta Victoria Villarruel, evidenciando una fractura interna en el binomio ejecutivo que ya resulta difícil de ocultar.