En un escenario marcado por una profunda polarización y un recinto con notable presencia de militancia oficialista en los palcos, se llevó a cabo la apertura de Sesiones Ordinarias. La jornada estuvo signada por un discurso presidencial cargado de descalificaciones directas hacia la oposición, lo que generó constantes interrupciones, gritos y un ambiente de hostilidad inédito en la historia legislativa reciente.
Un discurso de confrontación directa
Desde el inicio, el mensaje del Ejecutivo se alejó de los balances de gestión tradicionales para centrarse en una dura ofensiva verbal. El primer mandatario tildó a la bancada opositora de «ignorantes», «delincuentes» y «parásitos», llegando incluso a calificar a referentes históricos del siglo XX como «fascistas» y a figuras de la gestión anterior como líderes de organizaciones ilícitas. Ante cada agravio, los palcos —ocupados por funcionarios y referentes de redes sociales— respondieron con cánticos ofensivos, lo que motivó quejas formales de los jefes de bloque ante la presidencia de la Cámara.
La tensión no solo fue externa. Durante la alocución, se evidenció un distanciamiento gélido con la Vicepresidencia, incluyendo alusiones indirectas a supuestas conspiraciones internas para ocupar el sillón presidencial. Mientras el jefe de Estado exponía cifras económicas que eran cuestionadas a los gritos por los legisladores de la izquierda y el peronismo, la vicepresidenta mantuvo una actitud distante, limitándose a observar su dispositivo móvil sin participar de los aplausos del bloque oficialista.
Cruces legislativos y reclamos
La oposición, que no asistió con su dotación completa debido a la previsión de un clima hostil, respondió con cartelería crítica sobre el alineamiento internacional del gobierno y las investigaciones por presuntas irregularidades en organismos de asistencia social. Hubo intercambios directos y subidos de tono entre el estrado y las bancas, especialmente con las representaciones de los partidos de izquierda y los sectores del peronismo federal.
Por otro lado, el Ejecutivo aprovechó la oportunidad para destacar la labor del Ministerio de Seguridad en las recientes sesiones extraordinarias, donde se lograron avances legislativos clave en materia penal y económica. Al finalizar el acto, que dejó un recinto fracturado y sin consensos a la vista, las autoridades de los bloques opositores manifestaron su malestar por el incumplimiento de los acuerdos previos de convivencia, denunciando que el tono flamígero del mensaje presidencial anula cualquier posibilidad de diálogo constructivo para el período parlamentario que comienza.