Consumo en retroceso: dos años de caída sostenida en el gasto de los hogares

La dinámica del consumo en Argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años. A más de dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, los indicadores muestran un escenario persistente de contracción en el gasto de las familias, especialmente en productos de consumo masivo. Lejos de evidenciar señales de recuperación, los datos reflejan una tendencia descendente que se mantiene prácticamente sin interrupciones.

De acuerdo con los relevamientos más recientes de la consultora Scentia, el consumo registró en marzo una caída interanual del 5,1% considerando el conjunto de canales comerciales, incluyendo supermercados, comercios de cercanía, farmacias, mayoristas, kioscos y ventas online. Si se observa únicamente el comportamiento en supermercados y negocios barriales, la retracción se mantiene en el mismo nivel, lo que evidencia un deterioro incluso en las compras más esenciales.

El dato adquiere mayor relevancia al analizar la evolución en el tiempo. Desde el inicio del actual gobierno, sólo tres meses mostraron leves repuntes en el consumo, mientras que el resto del período estuvo marcado por caídas sostenidas. Incluso en la comparación interanual, los números continúan en terreno negativo, lo que indica que la baja no sólo persiste, sino que se profundiza.

Al segmentar por rubros, el panorama resulta aún más contundente. Las grandes cadenas de hipermercados registraron una caída del 7,1%, mientras que los comercios de barrio retrocedieron un 5,1%. Los kioscos también mostraron una baja del 4,5% y los mayoristas lideraron las pérdidas con un descenso del 8,8%. Solo dos sectores escaparon a esta tendencia: el canal de farmacias, con una leve suba del 0,9%, y el comercio electrónico, que experimentó un crecimiento significativo del 34,4%, aunque su participación en el total del consumo sigue siendo reducida.

En los grandes supermercados, la caída fue generalizada en todos los rubros: alimentos, bebidas —tanto alcohólicas como sin alcohol—, productos de higiene y artículos perecederos registraron descensos marcados. Ni siquiera las promociones agresivas y los descuentos frecuentes lograron revertir la tendencia, lo que da cuenta de una demanda debilitada.

Especialistas coinciden en que el aumento de los costos fijos, como tarifas de servicios, junto con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, limita cada vez más la capacidad de consumo. En este contexto, las familias priorizan gastos esenciales y reducen al mínimo cualquier compra adicional, configurando un escenario económico que, por ahora, no muestra señales claras de recuperación.

Deja una respuesta