
El Gobierno nacional atravesó una jornada de tensión en el Senado luego de que decidiera suspender una sesión que había sido convocada para tratar un proyecto sobre la protección de la propiedad privada. La maniobra dejó expuestas las dificultades del oficialismo para sostener acuerdos con sus aliados y mostró una creciente disputa interna alrededor de la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La caída de la sesión dejó en evidencia que el bloque de aliados que durante meses había acompañado las iniciativas del Gobierno comenzó a mostrar fisuras. El denominado grupo de legisladores que integraban sectores del radicalismo, el PRO y fuerzas provinciales había sido considerado una pieza clave para que La Libertad Avanza pudiera avanzar con sus proyectos en el Congreso, pero en esta oportunidad la estrategia no logró sostenerse.
El principal conflicto estuvo relacionado con los pedidos de interpelación contra Adorni, impulsados por sectores opositores y acompañados por algunos legisladores aliados. Ante la posibilidad de que el oficialismo no pudiera garantizar los votos necesarios para proteger al funcionario, se tomó la decisión de evitar la apertura formal de la sesión y retirar a varios senadores del recinto.
La escena generó sorpresa entre los legisladores presentes, ya que el propio oficialismo terminó desactivando una convocatoria que había impulsado. Desde el Gobierno intentaron responsabilizar a la oposición por la falta de quórum, mientras que el peronismo celebró la caída de la sesión y aseguró que el oficialismo no pudo sostener su propia estrategia política.
Uno de los proyectos que quedó nuevamente postergado fue el vinculado a la inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que plantea cambios en las reglas sobre expropiaciones y la participación extranjera en la titularidad de tierras. Sus críticos sostienen que podría modificar de manera profunda el esquema actual de control territorial.
La crisis también profundizó las diferencias dentro de los sectores aliados. Algunos dirigentes del PRO cuestionaron tanto al oficialismo como al peronismo por el fracaso de la sesión, mientras que representantes del radicalismo reclamaron mayor funcionamiento institucional del Senado y cuestionaron las constantes postergaciones.
Detrás del conflicto parlamentario aparece una interna política cada vez más visible. La relación entre Patricia Bullrich y el entorno de Javier Milei atraviesa un momento de tensión, especialmente por las diferencias alrededor de Adorni y la estrategia que debe seguir el oficialismo frente a los cuestionamientos opositores.
Según trascendió, parte del oficialismo buscó trasladar el debate a comisiones para reducir la presión política y evitar una posible derrota en el recinto. Sin embargo, la falta de cohesión entre los bloques aliados generó dudas sobre la capacidad del Gobierno para controlar la agenda legislativa.
Aunque Adorni logró ganar tiempo y evitar una instancia de exposición política inmediata, el oficialismo perdió impulso en el Congreso. La oposición prepara nuevas ofensivas y el debate sobre la situación del jefe de Gabinete continuará en las próximas reuniones parlamentarias.
Mientras tanto, el Gobierno enfrenta un escenario más complejo: necesita recuperar acuerdos legislativos, contener las diferencias internas y responder a los cuestionamientos que rodean la situación patrimonial de Adorni, una controversia que sigue ocupando un lugar central en la agenda política nacional.