
En una jornada atravesada por fuertes reclamos en defensa de la educación pública, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a convertirse en una figura central de la escena política al salir al balcón de su domicilio para saludar a miles de estudiantes, militantes y organizaciones sociales que participaron de la Marcha Federal Universitaria en la Ciudad de Buenos Aires.
La aparición se produjo durante la tarde-noche del martes, cuando las columnas avanzaban por distintos sectores de la capital argentina reclamando mayores recursos para las universidades nacionales y cuestionando las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Desde su departamento ubicado en el barrio de Constitución, la exmandataria saludó a los manifestantes que se concentraban sobre la calle San José, un lugar que en los últimos meses se transformó en un punto de encuentro para sectores del peronismo y espacios opositores.
La movilización estuvo marcada por una importante participación de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios, quienes expresaron su preocupación por la situación presupuestaria que atraviesan las casas de estudio. Entre los principales reclamos aparecieron la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes, las dificultades económicas que enfrentan los estudiantes y la falta de fondos para garantizar el funcionamiento cotidiano de las universidades públicas.
Bajo distintas consignas vinculadas a la defensa de la educación, los manifestantes insistieron en la necesidad de sostener el financiamiento universitario y alertaron sobre el impacto que podrían tener los recortes en uno de los sistemas educativos más reconocidos del país. Durante la marcha también se escucharon críticas hacia las políticas económicas nacionales y cuestionamientos por el contexto social que atraviesa gran parte de la población.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la cercanía entre el domicilio de Cristina Kirchner y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, históricamente identificada con una fuerte participación estudiantil y política. La presencia simbólica de la exmandataria, en medio de una movilización multitudinaria, volvió a generar repercusiones y aportó un fuerte contenido político a una jornada que tuvo como eje principal la defensa de la universidad pública argentina.