
Un grave siniestro vial ocurrido durante las primeras horas de este lunes generó profunda preocupación y movilizó a los servicios de emergencia. El hecho tuvo lugar en una transitada zona urbana y dejó como consecuencia a un bebé de apenas dos meses y 23 días internado en estado delicado, luego de sufrir severas lesiones tras salir despedido de una motocicleta e impactar contra el pavimento.
El accidente se registró alrededor de las 7:50 de la mañana en la intersección de avenida Roque A. Luna y calle Santa Fe, un sector de importante circulación vehicular. De acuerdo con los primeros datos obtenidos por las autoridades, una motocicleta y un automóvil colisionaron mientras transitaban en la misma dirección y se disponían a ingresar a una rotonda.
En la motocicleta viajaba una mujer de 32 años acompañada por sus dos hijos menores de edad: un niño de 8 años y el bebé que resultó gravemente herido. Por causas que aún son materia de investigación, el rodado menor impactó con un automóvil Chevrolet Ónix conducido por una mujer de 47 años.
La violencia del choque provocó que el pequeño saliera despedido de la motocicleta, sufriendo un fuerte golpe al caer sobre la cinta asfáltica. La situación generó momentos de extrema tensión entre los presentes, quienes solicitaron asistencia médica de manera inmediata.
Minutos después, personal sanitario llegó al lugar y procedió al traslado urgente del bebé hacia el Hospital Materno Infantil. Allí quedó internado bajo observación médica debido a la gravedad de las lesiones sufridas. Hasta el momento, las autoridades sanitarias mantienen un seguimiento permanente de su evolución clínica.
En tanto, los demás involucrados en el accidente no presentaron heridas de consideración. La conductora del automóvil y dos adolescentes de 15 y 17 años que la acompañaban resultaron ilesos. Asimismo, tampoco se informó sobre lesiones graves en la mujer que conducía la motocicleta ni en el niño de 8 años que viajaba junto a ella.
Como parte del procedimiento habitual en este tipo de hechos, efectivos de la Dirección General de Control de Tránsito y Seguridad Vial realizaron pruebas de alcoholemia a ambas conductoras. Los resultados confirmaron que ninguna de las dos había consumido alcohol, registrándose en ambos casos un resultado de 0,00 gramos por litro de sangre.
La investigación continúa para determinar con precisión cómo se produjo la colisión. Los peritos deberán reconstruir la mecánica del accidente y establecer las responsabilidades correspondientes. Debido a que los vehículos fueron desplazados antes de la llegada de los especialistas, las autoridades dispusieron el secuestro de la motocicleta y del automóvil para realizar las pericias técnicas necesarias.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales y periciales, la principal preocupación permanece centrada en la recuperación del bebé, cuya evolución es seguida de cerca por familiares, médicos y autoridades. El hecho vuelve a poner en agenda la importancia de extremar las medidas de seguridad vial para proteger especialmente a los ocupantes más vulnerables en la vía pública.